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Terror en Miami: Vienen los rojos

Fugitivos del terror rojo-1953  Por Iroel Sánchez

El día 4 de enero de este año la congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen declaró ”estoy a favor de un cambio en la CAA (Ley de Ajuste Cubano, por sus siglas en inglés) para que aquellos que usan este beneficio singular y único que es solo para nacionales cubanos, no puedan regresar de visita a Cuba”.

La Ley de Ajuste Cubano, del 2 de noviembre de 1966, permite a cualquier cubano que pise el suelo estadounidense permanecer en territorio norteamericano y obtener la residencia al año y un día de llegar allí -sin importar por qué vía lo haya hecho, legal o ilegal- . Esta Ley fue concebida por EE.UU. como un instrumento de desestabilización contra Cuba y busca convertir a toda persona que sale de la Isla en alguien que huye de lo que ellos se esfuerzan por mostrar como una dictadura.

Políticos de extrema derecha asentados en el Sur de la Florida como Ros-Lehtinen han defendido históricamente ese privilegio migratorio en contra de intereses nacionales estadounidenses como la seguridad fronteriza y el combate a la emigración ilegal. Para más contradicciones, esa política de estímulo a la emigración ilegal ha provocado varias crisis migratorias entre Cuba y EE.UU: Camarioca (1965), Mariel (1980) y la Crisis de los balseros (1994).

Pero los congresistas miamenses de línea dura como Ros-Lehtinen, que han utilizado esa Ley como un instrumento de sus obsesiones contra Cuba, se sienten ahora algo desconcertados. El 14 de enero, día en que entró en vigor la actualización de la política migratoria, implementada por el gobierno de la Isla, que flexibiliza sustancialmente la manera en que los cubanos pueden salir y entrar a su país, el diario de Miami El Nuevo Herald publicó nuevas declaraciones de la Congresista Ileana Ros-Lehtinen sobre la Ley de Ajuste Cubano: “No sé qué va a pasar con la Ley de Ajuste Cubano. Debemos examinarla para ver si aún cumple el objetivo que buscaba cumplir. Hay que ser claros, damos la bienvenida a cubanos que buscan la libertad en Estados Unidos.

Por eso tenemos mecanismos como la Ley de Ajuste Cubano que han ayudado a personas que huyen de la opresión. Pero no está diseñada para ser un mecanismo bajo el cual una persona dice ser cubana pero desea viajar una y otra vez entre Estados Unidos y Cuba para vacacionar en la isla. No está diseñada para eso”; e inmediatamente después, el espíritu del cómico mexicano Mario Moreno, más conocido por Cantinflas, se apoderó del alma de Ros-Lehtinen y esta se desdijo: “Yo no estoy proponiendo ningún cambio a la Ley de Ajuste Cubano”, para añadir:

“No voy a presentar ningún proyecto de ley para cambiarla, no estoy tratando de atraer la atención a la ley para cambiarla, ni estoy diciendo que debemos modificarla. Para nada. Lo que estoy diciendo es que cuando la gente ve que los cubanos vienen aquí usando la Ley de Ajuste Cubano para legalizarse, hacerse residentes, para obtener beneficios y luego regresar a Cuba una y otra vez, eso pone en peligro la ley porque eso no es el espíritu de ésta”.

Al día siguiente, correligionarios de Ros-Lehtinen, encabezados por veteranos de la Brigada 2506, derrotada en 1961 en Playa Girón, emitieron una declaración de alarma, también amplificada por El Nuevo Herald: “Aceptar las solicitudes de permanencia en el país de los potenciales viajeros, escogidos por el gobierno cubano, desataría una avalancha social, política y económica perturbadora e incosteable”; aunque uno de los firmantes perteneciente a un llamado Partido Liberal, volvió a recordar a Cantinflas: “Con este documento no estamos pidiendo que se deroguen ciertas leyes que benefician a los cubanos en este país sino que se ajusten a su espíritu inicial, humanitario y libertario”. Tan humanitaria y libertaria ha sido que muchos denominan a la CAA “Ley Asesina” porque ha condenado a muerte a no pocos cubanos en su afán por beneficiarse de los privilegios que otorga, lanzándose a las peligrosas aguas del Estrecho de la Florida o colocando sus vidas en manos de mafias que trafican con seres humanos.

Pero lo mejor ha sido el reconocimiento, por Ileana Ros-Lehtinen y su colega Mario Díaz Balart, de que “este flujo migratorio daría la impresión de que no están huyendo de la dictadura”. Y sus amigos invasores de Bahía de Cochinos parecen estar más aterrorizados que cuando buscaban en las arenas de Playa Girón las barcazas norteamericanas que los regresaran a su buque madre: “Si no se modifican las leyes vigentes viviremos la difícil y dramática experiencia de un Súper Mariel Rojo”, en referencia a la crisis migratoria de 1980 en que más de cien mil cubanos arribaron a EE.UU.

Sin embargo, no son los rojos, es la realidad la que hace rato comenzó a invadir Miami, como se ve en las encuestas y hasta en la evolución progresiva del voto de los cubanoamericanos: son cada vez más una emigración mayoritariamente económica que aspira a una relación normal con su país de origen y sí, como los del Mariel, quienes lleguen a partir de ahora llevarán inevitablemente consigo el sentido de la justicia social y la igualdad que les inculcó la Revolución cubana, aún a aquella minoría de emigrados que pueda renegar de ella. (publicado en CubAhora)

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